Jueves, 14 de octubre de 2010

Sim?n de Rojas Cosme Dami?n Clemente y Rubio?(Titaguas (Valencia), 27 de septiembre de 1777 - Madrid, 27 de febrero de 1827), bot?nico espa?ol.

Simon de Rojas

Hijo de una familia numerosa (tuvo quince hermanos, de los que solamente pasaron la pubertad seis) Sim?n de Rojas era hijo de la segunda mujer de su padre, Juliana Rubio, y el cuarto en la l?nea de sucesi?n, sin ninguna posibilidad de heredar un d?a la escriban?a familiar.

A los diez a?os ingres? en el Seminario de Segorbe. Tras estudiar cuatro a?os de Humanidades, fue enviado a Valencia para los estudios superiores. All? curs? filosof?a con Antonio Galiana y obtuvo el grado de maestro en artes, continuando luego con otras disciplinas propias de la carrera eclesi?stica; destac? en filolog?a, sobre todo en griego, hebreo y lat?n. Poco afecto a la vocaci?n sacerdotal, se sent?a m?s atra?do por las ciencias naturales y realiz? colecciones y clasificaciones de plantas y animales; llev? a t?rmino un interesante cat?logo. Antonio Jos? de Cavanilles public? entonces las?Observaciones sobre el Reyno de Valencia?(1795-97) y azuz? su inter?s por la ciencia bot?nica.

En 1800, ya con 23 a?os, march? a Madrid para opositar a las c?tedras de L?gica y ?tica en el Seminario de Nobles y, aunque no las gan?, le asignaron varias sustituciones en el Colegio de San Isidro; aprovech? para asistir como alumno entre 1800 y?1801 a?las clases de ?rabe, bot?nica, mineralog?a y qu?mica y entr? en contacto con algunos profesores y alumnos con los que habr?a de colaborar, como Casimiro G?mez Ortega (A?over del Tajo, 1741 - Madrid, 1810), bot?nico y primer catedr?tico del Jard?n Bot?nico de Madrid, que fue instalado bajo su direcci?n en el Paseo del Prado y en el que Clemente habr?a de trabajar durante muchos a?os. Otro gran amigo, esta vez condisc?pulo, fue Mariano Lagasca y Segura (Encinacorba, 1776 - Barcelona, 1839), con quien Clemente empez? a colaborar ya en 1801, publicando en agosto de 1802 una?Introducci?n a?la Criptogamia?espa?ola, inserta en el tomo V de los?Anales de Ciencias Naturales.

En 1802 Clemente fue nombrado profesor de la c?tedra de ?rabe en sustituci?n de su titular Miguel Garc?a, que estaba enfermo. All? conoci? entonces al famoso viajero y esp?a catal?n Domingo Bad?a y Leblich, m?s conocido como Al? Bey, gran amante tambi?n de la lengua ?rabe y de las ciencias naturales, pero diez a?os mayor que Clemente, a quien logr? engatusar para tomar parte en un aventurado proyecto cient?fico (luego result? ser de espionaje) en el norte de ?frica por cuenta de Godoy.

Viaj? por Francia e Inglaterra con Bad?a, y en esos viajes recogi? y clasific? nueve tomos de herbarios, y a su vuelta a Espa?a los deposit? en el Jard?n Bot?nico. Pese a que se embarc? con Bad?a para el Norte de ?frica, este le dej? plantado. Manuel Godoy recompens? su silencio con una asignaci?n de 1.500 reales mensuales durante cuatro a?os y el encargo de hacer un estudio sobre las producciones y la historia natural del Reino de Granada (de forma parecida a lo que Cavanilles hab?a hecho en Valencia) con total independencia de cualquier otra autoridad acad?mica y administrativa. Durante casi dos a?os (en 1805 fue llamado para hacerse cargo dela Biblioteca?del Real Jard?n Bot?nico de Madrid) recorri? todos los rincones del antiguo reino de Granada y de la zona de Jerez y Sanl?car, donde resid?a, recogiendo muestras de plantas silvestres y cultivadas, observando las pr?cticas de cultivo, la naturaleza del suelo, los distintos microclimas y, lo que era m?s importante, la adecuaci?n de cada planta o cultivo al medio natural, as? como su mayor productividad con vistas a una agricultura cient?fica. La mayor parte de aquellos trabajos (textos, colecciones de plantas, etc.) fueron depositados en el Jard?n Bot?nico de Madrid, donde permanecen in?ditos.
Destaca tambi?n el viaje realizado en?1804 a?Sevilla. Public? varios art?culos entre 1806 y 1807 en el?Semanario de Agricultura y Artes?dirigido por Francisco Cea, que formar?a luego en el a?o 1807 su obra?Variedades de la vid com?n que vegetan en Andaluc?a.

Este libro fue consecuencia de haber conocido a tres agr?nomos de prestigio como eran Esteban y Claudio Boutelou y Francisco Ter?n, director del Jard?n Bot?nico de?la Paz?de Sanl?car de Barrameda, quienes le animaron a aplicar sus grandes conocimientos en bot?nica y criptogamia a una nueva disciplina poco desarrollada hasta entonces en Espa?a como era la ampelograf?a, materia en la que Clemente habr?a de convertirse en la m?xima autoridad europea merced a este t?tulo.
En 1807, asimismo, tuvo que volver a Sanl?car para hacerse cargo de la direcci?n del citado Jard?n Experimental, que Clemente revitaliz? con el proyecto de crear un campo de experimentaci?n que reuniera todas las variedades de vid de Espa?a, al estilo del que hab?a propuesto Chaptal en Francia cuando era ministro de Interior.

La ca?da de Godoy y?la Guerra?de?la Independencia?trastornaron todos estos ambiciosos planes; Clemente intent? nadar entre las dos aguas, la afrancesada y la patriota, pues su talante liberal le aproximaba al gobierno josefino, pero no quer?a pasar por colaboracionista, como hizo su amigo Mariano Lagasca, que rechaz? los cargos que Bonaparte le ofreci? en el nuevo gobierno y se alist? en el ej?rcito espa?ol como m?dico. Circul? libremente por Andaluc?a y Madrid sin ser molestado, pero en 1812 se refugi? en Titaguas. Seg?n su primer bi?grafo, Miguel Colmeiro, se dedic? all? a tareas cient?ficas y humanitarias: reuni? datos para escribir la historia civil, natural y eclesi?stica de Titaguas; hizo un plano topogr?fico del t?rmino; escribi? la genealog?a de los apellidos locales; ense?? a ni?os y adultos a clasificar las diferentes especies de p?jaros y plantas y cre? una compa??a de teatro de aficionados en la que ?l mismo hizo papeles de protagonista, como en?El m?dico a palosde Moli?re y en?El alcalde de Zalamea?de Calder?n.

Pasada la contienda volvi? a ser reclamado en 1814 para formar el plano topogr?fico y estad?stico de la provincia de C?diz, si bien prefiri? ocupar otra vez su plaza de bibliotecario en el Real Jard?n Bot?nico de Madrid, a cuyo frente volv?a a estar su amigo Mariano Lagasca. Entre ambos catalogaron las colecciones de plantas americanas formadas por Jos? Celestino Mutis en Bogot?, que fueron remitidas a Madrid en 1817, aunque su obra m?s c?lebre fue la edici?n, por encargo de?la Sociedad Econ?mica?Matritense de?la?Agricultura?general?de Alonso de Herrera con el objetivo de recuperar la versi?n original de 1513 (varias ediciones posteriores en 1643, 1677 y as? hasta 27, la hab?an desvirtuado con a?adidos sin valor) y actualizarla con adiciones de mayor rigor cient?fico y actualidad que fueron encargadas a los propios Lagasca y Clemente y a los especialistas Antonio Sandalio de Arias, Claudio Boutelou, el grabador Francisco de Paula Mart?, etc. Clemente redact? el pr?logo, las adiciones a las castas de trigo, al cultivo del algod?n y, sobre todo, a las variedades y cultivo de la vid, la vinificaci?n, los principales vinos de Espa?a, etc. Tambi?n estudi? la carrera de farmacia.

En 1820 Riego logr? restablecer?la Constituci?n?de C?diz y Clemente lo apoy? y se destac? por su militancia liberal, ya que fue propuesto para encabezar la lista de doce diputados que correspond?an al antiguo reino de Valencia, cosa que acept?, pasando luego a formar parte de las comisiones de Agricultura, de Salud y de Instrucci?n P?blica. Sin embargo, s?lo intervino un vez en el Parlamento para defender la creaci?n de una granja experimental de agricultura en su querido Sanl?car de Barrameda. Muy quebrantado de salud por haber pasado la fiebre amarilla a?os atr?s, solicit? licencia para restablecerse y en septiembre de 1821 se march? a Titaguas, donde habr?a de pasar los siguientes cinco a?os. All? sigui? compilando datos para su?Historia natural de Titaguas?y prosigui? haciendo colecciones de plantas, insectos y animales disecados y empez? a estudiar apicultura, haciendo observaciones en los m?rgenes de un ejemplar de?la?Agricultura?general?de Alonso de Herrera y en varias cuartillas que acabaron en manos de la familia de Antonio Sandalio de Arias. Volvi? a Madrid en 1826 para ordenar y concluir algunos de sus muchos trabajos inacabados y sin publicar. All? muri? el 27 de febrero de 1827.

A Sim?n de Rojas Clemente se debe la ordenaci?n y plantaci?n inicial de la colecci?n de variedades de la vid en el emparrado que rodea el Plano de?la Flor. Trabaj?en diversas obras de Agronom?a y Bot?nica hasta que hubo de exiliarse de nuevo a Titaguas por motivos pol?ticos (era liberal) en 1823. Se conserva una estatua suya realizada por Jos? Grajera y Herboso en el Real Jard?n Bot?nico de Madrid.

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Tags: Rojas, España

Publicado por rojasweb @ 10:30
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